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[ A r t e ]

[ Gen Verde: Páginas para tapizar el mundo ]

El grupo internacional Gen Verde vuelve a los escenarios españoles con el espectáculo “El tapiz que cubre el mundo”. Un gran ideal y muchas ganas de cantar y de bailar.

Catalina Ruiz

Cien minutos de espectáculo musical que te dejan huella, independientemente de que la puesta en escena sea excelente, y te invitan a querer saber más del mensaje que quieren comunicar estas mujeres. O sea, que te hace pensar, y eso está muy bien. Quizás por eso, al final de cada sesión, las componentes del Gen Verde acaban a los pies del escenario, absorbidas por corrillos de gente que quiere saber más. Así es el Gen Verde: 24 artistas de 14 países que tocan, bailan, declaman, componen... y se encuentran con jóvenes y adultos desde hace ya cuarenta años.

Después de las “Primeras páginas”, que pudimos ver en nuestros escenarios hace nueve años, llegan ahora las “segundas páginas” de la aventura de la unidad. ¿Qué relación hay entre este musical y el de entonces? Nos lo explica Ana Conte, la relaciones públicas del conjunto: «No es una crónica, sino que traza a pinceladas la fisonomía de un “pequeño pueblo”, el de los Focolares, que ayuda a construir una civilización del amor». «Presenta una dimensión coral –añade Paola Stradi– donde la historia del Movimiento se engarza en la historia de hombres y mujeres de nuestro tiempo, con sus luces y sus sombras. Tiene un lenguaje muy simbólico que delinea los comienzos y la rápida difusión del ideal de la unidad en todo el mundo. Las canciones (Gotas de fuego, Armonizarse, La música vuela...) cierran y abren una serie de escenas en las que la música, el texto, la danza y las luces van trazando espirales de fraternidad y de diálogo».

Una pregunta queda suspendida durante el diálogo entre dos personajes: ¿es posible un punto de encuentro entre el corazón que afirma y la razón que niega? Ana Conte, que interpreta uno de esos personajes, explica que «la confrontación nunca constituye un fin en sí misma. Es el contexto en el que adquiere forma el musical, que por otra parte es el mismo en el que se sitúa el hombre moderno, porque “dentro de nosotros llevamos un creyente y un no creyente”, como nos dijo una personalidad que vio el espectáculo en Milán».

«¿Qué tiene de malo que soñemos juntos en un mundo mejor?», ha dejado escrito un joven espectador. Se nota que estas mujeres no han renunciado al compromiso de hacer realidad ese sueño... «En el punto culminante del musical se cita un texto del libro El grito, de Chiara Lubich, y es en ese momento cuando muchas personas se sienten profundamente interpeladas –comenta Thérèse Henderson–. En una ocasión, una señora nos dijo: “En esa representación del dolor he visto transfigurado el mío”. Esto es lo que da sentido al esfuerzo que hacemos».

Al parecer éste ha sido un espectáculo bastante esperado... «Es un proyecto –interviene Paola– que ha adquirido forma gracias a una paciente labor de entretejer palabras, imágenes, música, pasos de danza y gestos. Buena parte de nuestro trabajo consiste en entrelazar y recomponer armóniosamente los hilos de culturas y experiencias musicales diferentes, que justamente refleja nuestra identidad multicultural. Es nuestra fragua, o mejor, nuestro telar. No proponemos nada diferente a lo que nosotras mismas tratamos de vivir cada día».

El caso es que toda la puesta en escena del espectáculo «refleja esta dimensión de experiencia musical única en su género –agrega Henderson–, porque los distintos estilos no sofocan la personalidad, sino que la ponen de relieve, otorgando a todo el conjunto una fisonomía propia».





El guión

Era un proyecto ambicioso darle forma teatral a unas vicisitudes personales que han marcado el desarrollo de la aventura evangélica que empezó hace más de sesenta años. El Gen Verde lo intenta con “El tapiz que cubre el mundo”, continuación del relato escénico que empezó con “Primeras páginas”. Estas segundas páginas se remontan a las imágenes de destrucción de la Segunda Guerra Mundial, contexto que encuadra el inicio de la historia de los Focolares, y sigue con acontecimientos del siglo pasado proyectados en rápida secuencia sobre unos paneles móviles, hasta que se diluyen en una planta verde, símbolo del nacimiento de una nueva vida.

Es el punto de partida de un diálogo, a veces filosófico, entre una persona creyente y otra agnóstica, expresado con canciones, música, danza y texto recitado. Los dos personajes reflexionan sobre la fe, el amor, el bien y el mal con el fin de identificar lo único que da sentido a la existencia: el respeto de la diversidad ajena, tratando de buscar lo que los une y no lo que los separa. El lenguaje del conjunto, que obviamente puede alcanzar mayor amalgama dramática, está salpicado de narración en varios momentos del espectáculo.

La exposición del concepto de unidad es una expresión coral que pone en escena el talento musical de una serie de “solistas empedernidas”, cada una de las cuales quiere afirmar su individualidad. Hasta que comprenden que lo importante es colaborar, y así descubren la fuerza y la belleza de componer una única armonía. Todos, de cualquier raza, credo o cultura, estamos unidos por una fraternidad que nos aúna y vivimos bajo un invisible y único manto (el tapiz del mundo) que nos envuelve.





El Gen Verde se define como un performing arts group cuya andadura comenzó en los años 60. Actualmente está compuesto por 24 mujeres de 14 países distintos. Cantan, tocan, bailan, recitan, componen y organizan sus giras, poniendo en común su bagaje artístico y profesional y su formación. Su experiencia se basa en una opción por los valores de la vida, y su objetivo es contribuir, a través de la música, a difundir la mentalidad de un mundo más unido, más solidario y donde se viva mejor. Editan discos, dan conciertos y realizan espectáculos musicales, a veces en giras internacionales.

Sus componentes se van renovando con el paso de los años, y una de sus aportaciones más originales son los workshops (talleres de trabajo) durante los cuales, y a lo largo de una jornada, se ponen a total disposición del público para trabajar, enseñar, componer, cantar o tocar juntos... Algunas cifras: 1.200 conciertos, 1.400.000 espectadores, 1.500.000 kilómetros recorridos por 23 paíeses, 113 giras, 300 canciones editadas.

Su próxima gira por España, cuyos detalles aún están por ultimarse en el momento de escribir estas líneas, será del 19 de marzo al 5 de mayo. El Gen Verde recalará en ciudades que ya ha visitado, como San Sebastián, Madrid o Granada, y en otras que concerá por primera vez, como Talavera, Castellón o Valladolid, entre otras.

Para más información: www. focolares.es