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[ F o c o l a r e s ]

[ Contra la catástrofe, generosidad ]
Tras el maremoto en el sudeste asiático, un abundante caudal de ayudas se ve alimentado por torrentes de solidaridad. Cuando una parte se siente herida, todo el cuerpo reacciona.
Ana Hidalgo
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Consuela comprobar que la solidaridad salta como un resorte cada vez que el estímulo de la compasión espolea las fibras sensibles del corazón humano. ¡Hay que ver la oleada de ayudas que se está encauzando hacia la zona afectada por el maremoto en el sudeste asiático! Casi tan grande como la que provocó la catástrofe. A la redacción de Ciudad Nueva no dejan de llegar comunicados de una u otra organización facilitando información de su actuación in situ.
Uno de los muchos torrentes que aportan su caudal a la ola solidaria es el de Jóvenes por un Mundo Unido. Nada más conocer la noticia del maremoto, en todo el mundo, y también de España, reaccionaron rápidamente con iniciativas inmediatas, cuya envergadura no se mide en miles de millones, sino en miles de generosas intenciones. Por ejemplo, la venta en tiempo récord de participaciones para la lotería del «Niño» a beneficio de los afectados, o una fiesta de Nochevieja alternativa con el mismo fin, o los abundantes mensajes de apoyo a los jóvenes del movimiento de Tailandia, Indonesia... y otras muchas actuaciones de las que daremos cuenta más adelante.
El objetivo, además de ayudar en la medida de sus posibilidades, es crear una relación directa con los jóvenes de aquella zona que les permita sentir que no están solos. Y el hecho es que los ecos que llegan demuestran justamente eso. Destacamos esta respuesta que llegó desde Tailandia: «...el tremendo dolor y el desánimo han despertado en todos ese “algo innato” que hay en el ánimo de todo ser humano, la exigencia de amar concretamente al que se encuentra en dificultades. Además de dar dinero, ayudamos en los hospitales, donamos sangre, hacemos de intérpretes en los hospitales, para asistir a los turistas ingresados, o en el aeropuerto, para asistir a los familiares que llegan porque han perdido a alguien de la familia, fallecido o desaparecido… Los más valerosos se han ofrecido a recuperar y transportar los cuerpos de las víctimas, algunos en descomposición, en un estado impactante. Mientras llega de todas partes ayuda material (¡y qué importantes es esta ayuda concreta!), el obispo ha subrayado también la importancia del aspecto espiritual, la potencia de la oración por los que sufren. Y la cercanía espiritual llega continuamente desde todo el mundo. En Chiang Mai (Tailandia), un monje budista amigo nuestro nos ha dicho que muchas víctimas no comprendían, y menos aún aceptaban, las vicisitudes dolorosas acaecidas. Sostiene que es muy importante la asistencia espiritual para aliviar el ánimo de las personas sacudidas por la desesperación. [...] Algunos se han salvado casi de milagro. Pero el verdadero milagro al que hemos asistido ha sido el ver a nuestro alrededor tanta generosidad. Se crean fragmentos de fraternidad hasta en estas circunstancias de gran sufrimiento. Este milagro sigue gracias a los corazones generosos que no hacen diferencia alguna ni de raza ni de fe…».
Desde Madrás (India) una joven escribe: «… En medio de este dolor inmenso se ve el amor entre la gente. Las familias han abierto sus casas para acoger a los que se han quedado sin nada, los jóvenes se han puesto a recoger los cuerpos para hacer funerales sencillos pero dignos, como se merece el hombre, hecho a imagen de Dios; monjas y religiosos trabajan sin descanso y son punto de referencia para todos por encima de su religión; las mujeres no paran de hacer arroz para todos; los médicos intervienen sin cesar; los más pobres tratan de ayudar a los que están aún peor. Mi hermano y yo, con el apoyo de una red de gasolineras, estamos preparando paquetes con cosas de primera necesidad: un hornillo de queroseno, platos, pastillas potabilizadoras, una estera para dormir, arroz y galletas para los niños, lentejas... Nos lo da la gente o lo compramos en las tiendas con descuento. No contamos con nuestro dinero, que prácticamente ya se nos ha acabado, sino con la providencia. (...) Yo ya no puedo salir de la ciudad: nuestra casa acoge a adultos y niños, enfermos y heridos, a los que atendemos a la vuelta del trabajo. Es una aportación pequeña, pero que llega rápida y directamente a las familias y les permite sobrevivir. Y esto es ahora lo más importante... La gran lección es que sólo el amor queda».
Por su parte, el movimiento Familias Nuevas, otro torrente que alimenta la ola solidaria, está canalizando su ayuda a las víctimas aprovechando la red ya existente de “adopciones a distancia”. Entre otras cosas, se propone reconstruir las infraestructuras y llevar los suministros urgentes mediante el proyecto Kasthurba Ghandi de la India, en plena zona siniestrada. Un comunicado de este movimiento, de fecha 3 de enero, resume muy bien las intervenciones que se proponen llevar a cabo, que van desde el suministro de alimentos y enseres de todo tipo (arroz, vajilla, ropa de cama, mobiliario...), hasta la reconstrucción en espacios elevados, lejos de futuros maremotos, pasando por la canalización de agua potable, la dotación para centros sanitarios o la reconstrucción de los cobertizos de paja de las escuelas con materiales más sólidos...
Las actuaciones se están llevando a cabo en colaboración con varias organizaciones locales, como Saint John Ambulance, Care India, Joven Cruz Roja de Coimbatore, Roots Horn Industry de Coimbatore y varias ONGs en Tirupur, Coimbatore, Madurai, Tiruvannamalai... Por ahora, la tarea ha consistido sobre todo en repartir alimentos, ayudar en hospitales de campaña, rescatar con helicópteros, recuperar y enterrar a los muertos... y dar consuelo a los afectados. Aún queda mucho por hacer.
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El Movimiento de los Focolares en España tiene abierta una cuenta a nombre de «Jóvenes por un mundo unido» para enviar ayuda a las víctimas del maremoto. Hasta ahora han llegado muchas donaciones pequeñas y grandes: de niños y jóvenes, de familias enteras o de personas que se han movilizado en sus lugares de trabajo, todas ellas fruto de renuncias de todo tipo y de la generosidad anónima. Cada ingreso es cosa sagrada porque es fruto de una experiencia de comunión y donación; cantidades pequeñas en comparación lo que han recogido otras entidades, pero a tenor de lo que dice el Evangelio, Dios requiere el óbolo de la viuda para intervenir, y Él es el Omnipotente.
Puede ingresar su donación en la cuenta:
JÓVENES POR UN MUNDO UNIDO
Nº de cuenta: 2038 1115 29 6000409067 (Cajamadrid)
Indicar: maremoto.
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