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[ I g l e s i a ]


[ Iglesia Española Reformada Episcopal (comunión anglicana). Una iglesia autóctona ]

En este mes se celebra en todo el mundo la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Nos acercamos en esta entrevista a una de la iglesias no católicas existentes en España.

Javier Rubio

La catedral anglicana de Madrid es un elegante edificio en la calle Beneficencia. Su construcción data de 1880, por eso su actual huésped puede decir con orgullo que es “la primera catedral” que hubo en esta ciudad, pues la creación de la diócesis católica de Madrid es posterior. Nos recibe Don Carlos López, actual obispo de la Iglesia Española Reformada Episcopal (IERE). Con él conversamos y nos introducimos en el conocimiento de esta iglesia.

–La IERE se define como una iglesia con tradiciones protestantes y católicas. ¿Puede explicarnos esto?

–Mucha gente entiende que el protestantismo es distinto y opuesto al catolicismo. No es así. Lutero nunca quiso hacer otra iglesia. Lo que él planteó era una reforma, lo cual es legítimo. Y no una reforma para introducir nuevas doctrinas, sino para volver a la sencillez de la iglesia primitiva.

Los primeros presbíteros de la IERE no estaban fundando algo nuevo, porque eso no cabría en su mentalidad. Estaban restaurando las antiguas estructuras que había perdido la Iglesia Romana. Hay muchas estructuras diferentes a las de Roma: las Iglesias de Oriente y las de la Reforma. Desde ese punto de vista, nuestra iglesia participa de la visión protestante, que es una reforma, manteniendo la tradición católica. Básicamente, las bases de nuestra iglesia son: las Sagradas Escrituras, como máxima autoridad en disciplina, orden y doctrina; los credos niceno y apostólico, como expresión de esa doctrina; los sacramentos instituidos por Jesucristo (bautismo y eucaristía), que edifican al pueblo de Dios; y la sucesión apostólica en el triple orden ministerial (diáconos, presbíteros y obispos). Ésta es la base de entendimiento para las relaciones ecuménicas, los cuatro elementos irrenunciables en el diálogo ecuménico.

–La IERE forma parte de la Comunión Anglicana. Defínala brevemente.

–Es una comunión mundial de iglesias, que agrupa a unos ochenta millones de fieles en todo el mundo. Cuando digo fieles, quiero decir fieles practicantes, que participan en la vida real de la Iglesia, que contribuyen al mantenimiento del culto. Porque una cosa es el número de bautizados y otra cosa el número de personas comprometidas. Está constituida por iglesias nacionales o por provincias eclesiásticas.

Cada iglesia nacional y cada provincia eclesiástica está en comunión con el arzobispo de Canterbury. Podemos encontrar la Comunión Anglicana desde Inglaterra a Sudáfrica, pasando por Chile y terminando en Singapur o Australia. Está más desarrollada allí donde hubo colonias británicas, en donde se llevó a cabo una importante labor de misión en los siglos XVIII y XIX. Sudáfrica, Australia, Canadá y Estados Unidos serían los lugares donde hay más fieles de la Comunión Anglicana. Pero creo que en cualquier ciudad del mundo hay una parroquia. Incluso en Irak hay una parroquia anglicana, por decir el último lugar, porque es un país enteramente musulmán.

–Háblenos del actual arzobispo de Canterbury, Rowan Williams.

–Es una persona muy interesante. No es inglés, sino galés, y esto es una diferencia importante, pues tienen un estilo diferente de aproximarse a las cosas. Creo que es el primero no inglés en los últimos cien años. Es un gran intelectual y ha sido profesor en varias universidades y facultades de teología. Su esposa, que es también teólogo, ha sido profesora en el Trinity College de Bristol y es hija de unos misioneros que estuvieron en la India. Al mismo tiempo tiene un corazón muy pastoral y socialmente es muy progresista, debido posiblemente a su origen trabajador, lo cual se ha entendido de una forma incorrecta, pensando que también lo era en teología. En teología es moderado. Es un hombre con mucha capacidad de trabajo.

–Estos acentos distintos respecto a sus antecesores, ¿implican que tendrá actuaciones distintas?

–Tendrá énfasis distintos, cada arzobispo los tiene. Pero la Comunión Anglicana no es jerárquica; todas las decisiones se toman por consenso. El arzobispo de Canterbury preside la reunión de los Primados, en la que los 38 primados de las provincias anglicanas del mundo se reúnen, reflexionan y toman decisiones. El arzobispo no impone ninguna decisión. No hay en Canterbury una Curia, como en Roma, sino que es una comunión de iglesias cuya eclesiología se basa en el consenso. Y aún así, esas decisiones no son vinculantes para las iglesias nacionales, porque hay razones históricas, sociológicas o económicas, etc. que pueden hacer que lo que es bueno en un lugar no lo sea en otro.

–¿Existe en la Iglesia Anglicana un concepto similar al del Magisterio de la Iglesia Católica?

–Yo pienso que no. La Sagrada Escritura, la Tradición y la razón son los tres pilares de la Comunión Anglicana. La Sagrada Escritura es la máxima fuente de autoridad, interpretada a la luz de la Tradición y del sentido común.

Por ejemplo, para los anglicanos fue un gran golpe varias decisiones que se tomaron en el Concilio Vaticano II. Parecía demasiado adoptar unos dogmas que por dos mil años no habían existido. Cualquier énfasis magisterial debe pasar como por esos tres semáforos (las Sagradas Escrituras, la Tradición y la razón), igual que un barco, cuando tiene que entrar en un puerto, debe tener tres semáforos en línea para saber por donde entrar.

–¿Una parroquia anglicana es como una católica?

–No son tanto territoriales, cuanto personales. Es decir, la gente está vinculada a la parroquia de forma personal o familiar, independientemente de donde viva. Lo lógico es que esté vinculada a la parroquia más cercana, pero trabajamos “en diáspora”. Por ejemplo, en la provincia de Zamora sólo tenemos una parroquia, que ni siquiera está en la capital, aunque hay gente en la capital, y están vinculados a esa parroquia.

Al frente de una parroquia está el Rector. La parroquia es parte de la diócesis, que está gobernada por un sínodo, y tiene una representación en el sínodo. El Rector puede ser un clérigo o un laico. Cuando no hay un clérigo, va otro de una parroquia vecina para celebrar los sacramentos.

–¿Qué se entiende por sínodo?

–La Iglesia Anglicana, desde el siglo XVI, tiene unas estructuras profundamente democráticas. El sínodo es el cuerpo legal, la máxima autoridad de la Iglesia, y en él están representados los laicos, el clero y los obispos. Cada parroquia está representada por un clérigo y un laico y es el sínodo quien elige la comisión permanente, es decir, el órgano que va a gobernar entre un sínodo y otro. No es una iglesia jerárquica, como la católica, sino que la gobierna un obispo en sínodo. Es decir, el sínodo sin obispo no puede hacer nada y el obispo sin el sínodo tampoco.

–¿Cuántos ministros tiene la IERE?

–Ahora mismo 22 presbíteros dentro de España y 4 fuera, en diferentes comisiones de servicio, colaborando con algún seminario, o con parroquias. Tenemos un párroco en una parroquia hispana de Nueva York, por ejemplo, otro más en Estados Unidos, uno en Inglaterra, uno en Suiza, otro en Puerto Rico... Tenemos una mujer presbítero, que es inglesa. No está ordenada en nuestra Iglesia, sino a la diócesis de Oxford, de la Iglesia de Inglaterra, y está trabajando con nosotros en Sabadell.

–¿La gente de la calle sabe distinguir entre un cura católico y otro anglicano?

–Esta mañana he entrado en una tienda (iba con alzacuellos) y al ir a pagar, la señora me ha dicho: ¡le gustan a usted las setas! Y yo le he dicho: a mí no, a mi mujer. Ella se ha quedado con cara extrañada y le he explicado que soy un obispo anglicano, que estoy casado y demás. Pero yo creo que la función de un clérigo anglicano no es tanto distinguirse de otro católico, sino proclamar a Jesucristo con su vida su ejemplo y su misión.

–Algo sobre la proyección social de las comunidades anglicanas en España...

–Tenemos un programa social para inmigrantes que comenzó a raíz del asesinato de una muchacha dominicana llamada Lucrecia. Descubrimos que había muchos dominicanos que se juntaban en Aravaca para intercambiar información y también para rendir homenaje a Lucrecia, y era gente desatendida social y espiritualmente. Comenzamos un programa de atención a los inmigrantes, la “misión latinoamericana” originalmente, aunque ahora atiende a inmigrantes del este de Europa, China, Rusia y África...

Anualmente atendemos en la zona centro y noroeste de España entre siete y diez mil inmigrantes. Les proveemos comida, orientación y les ayudamos a comprender mejor cómo son los españoles. Trabajamos en colaboración con el Banco de Alimentos, con la Cruz Roja y otras instituciones que ayudan a los inmigrantes. Aquí, en la catedral, repartimos mil kilos de alimentos a la semana, pero posiblemente las parroquias de Sevilla y Cataluña distribuyan más.

–Háblenos de su relación con los Focolares.

–Conocí a los Focolares cuando estaba en el servicio militar. Un compañero me vio leyendo la Biblia y entonces se identificó y entablamos una buena relación. Este muchacho me dio un libro de Chiara que tenía un capítulo dedicado a los Focolares en Inglaterra. Y a raíz de esto conocí los Focolares. Después he estado en relación por distintas razones en diferentes partes de España.

Creo que es un movimiento que tiene muchas cosas que aportar al cristianismo, su espíritu de compromiso es muy importante.

El valor del laicado es fundamental. Creo que no hay ningún orden en la Iglesia que sea superior al laicado. Los demás órdenes son órdenes de servicio. Los diáconos, presbíteros y obispos están en un orden inferior, puesto que están para servir a los laicos, que son la comunidad. Hace poco visité el Centro Mariápolis de Las Matas y me gustó lo bien preparado que está y el cariño con el que fui recibido.