| La carta apostólica de Juan Pablo II Novo
Millennio Ineunte, del 6 de enero, en la que trazaba el programa de actuación de la
Iglesia, a la luz de las experiencias del Jubileo Extraordinario del año 2000, ha servido
de base para la celebración del VI Consistorio extraordinario convocado durante este
pontificado, que se llevó a cabo del 21 al 24 de mayo. La finalidad de este consistorio no era otra que la de
recoger las opiniones de los cardenales ante los desafíos que el nuevo milenio presenta a
la Iglesia Católica. Fueron convocados 184 cardenales (sin la limitación de edad de los
80 años) y asistieron 155 purpurados.
El trabajo desarrollado ha sido muy intenso, con
análisis profundos sobre la situación del mundo de hoy en relación con la
Iglesia, y con propuestas de soluciones meditadas, con plena libertad de
expresión y con lúcida proyección pastoral sobre las realidades actuales. Las sesiones
han sido una manifestación de esa aclesiología de comunión que constituyó la
idea central y fundamental en los documentos del Concilio.
La Iglesia que emerge de este VI Consistorio extraordinario es una Iglesia contemplativa y
santa (que fija su mirada en el rostro de Cristo); una Iglesia misionera (que trata de dar
un audaz testimonio de fe, que no sólo habla de Cristo, sino que quiere que lo
vean los hombres y mujeres de hoy); una Iglesia de comunión (en la unidad de
los obispos con el sucesor de Pedro y de los obispos entre sí y con sus sacerdotes y
fieles); una Iglesia solidaria (sobre todo con los más pobres, con las personas que
sufren, cuyos derechos fundamentales son pisoteados); una Iglesia pobre y humilde (con
profundo sentido evangélico); una Iglesia ecuménica (que busca y trabaja por la unidad
de todas las iglesias y confesiones cristianas); una Iglesia dialogante (con todas las
demás religiones, especialmente la judía y la musulmana); una Iglesia promotora de paz
(ante tantos conflictos armados, especialmente en Palestina y en África); y una Iglesia
audaz y valiente (que no teme los desafíos del mundo porque tiene puesta su mirada en
Cristo y en la intercesión materna de María).
Los temas abordados en este Consistorio según
indicó el Papa podrán ser desarrollados en el próximo sínodo de obispos,
convocado para el próximo mes de octubre.
La Iglesia, en este Consistorio, ha puesto de
relieve su vitalidad espiritual, renovadora y experimentada a lo largo del Jubileo
Extraordinario del año 2000, y se va a lanzar con fuerza a continuar su misión
evangelizadora ante un mundo que se ha transformado culturalmente, dominado por el primado
de las creencias experimentales y con profundos interrogantes en el ámbito moral.
El tema de la familia ha sido una de las cuestiones
que han provocado mayor interés entre los cardenales y se ha suscitado la necesidad de
elaborar un diccionario sobre sexualidad y familia, que facilite la compresión de los
nuevos problemas planteados por el desarrollo de la biotecnología y las nuevas
concepciones de la antropología sexual.
Este Consistorio constituye una prueba más de la
presencia de Jesús en su Iglesia a lo largo de la historia, según su promesa: «Y sabed
que yo estaré con vosotros todos los días hasta la consumación de los siglos» (Mt
28,20).
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